Gótico pampeano

Las bestias es una colección de relatos de terror e imaginaciones crueles. En la tradición de la gauchesca esta serie amplía el género y teje un universo gótico pampeano donde no se escatiman monstruos, caníbales y crímenes. Están presentes los tres niveles de la Danza macabra que propusiera Stephen King: terror, horror y repulsión. Los cuentos son atrapantes, tanto por la sigilosa construcción de los personajes y sus relaciones, como por la creación de las atmósferas, que estallan inesperadamente con las acciones brutales que irrumpen en las tramas. La fórmula es progresiva y cada cuento aumenta la tensión in crescendo. El lector no se podrá despegar de estas historias, de sus climas y del morbo que ofrecen. Vicky García ha escrito un libro extraordinario y original, cuya visión de la pampa es una verdadera pesadilla, seductora y terrible.

Juan Diego Incardona

Bardos en la lengua

Es común decir que la lengua española no es de nadie, no obstante vemos desfilar sus autoridades, sus especialistas, las regalías que provienen de su comercialización y de su uso. Del lado de los que creen que ahí no hay nada que discutir, se alista un número considerable de milicianos. El libro no se propone resolver esta querella, que ya ostenta innumerables episodios, pero es la denodada búsqueda por comprender el valor de la lengua. Ese valor, sin embargo, no es solo su precio. Bajo el nombre de lengua propia estos ensayos fueron tras una expresión personal. La empresa reviste el aspecto de la paradoja. Aquello que sentimos muy nuestro también nos es ajeno. Hablamos una lengua heredada, que a su vez hablan millones de personas en el mundo. Lograr una forma personal de esgrimirla requiere una búsqueda insistente. Este libro también es el registro de esa búsqueda.

Fernando Alfón

Fantasmas

¿Cómo escribir sin pensar en qué hace uno cuando escribe? En los ’90 había una realidad rota y ficcionar ese momento fue acción de supervivencia para mí. Quería narrar lo extraño de esta ciudad, en un tono gris. Consideraba que mi ciudad, Santa Fe, era gris, sólo un territorio de paso hacia otras ciudades donde emigraban mis amigos. Es un fantástico ensombrecido o un realismo de doble fondo el que aparece en estos cuentos: las atmósferas y los escenarios enrarecen el devenir de los hechos, lo íntimo, lo gestual, lo corporal, es signo de una oscuridad que no se termina de revelar, salvo en el cuento “La casa de los ojos despiertos”, de terror onírico. Por otro lado, siempre me interesaron el borde, el segundo plano, los personajes descentrados, con un habla propia. Yo afinaba el oído e intentaba escribir en lenguas, por así decir.

Analía Giordanino